martes, 29 de junio de 2010

AUTOESTIMA, dónde estás?

Cada vez que me interno en mí misma, cada vez que aprendo... descubro mi escasez de recursos, mis limitaciones infinitas, ésas que ya sabía a los 4 años cuando iba en el asiento de atrás del auto. Quiero ayudar y se interpreta como una intromisión, doy interés y parece que juzgo... entonces siento el frío de mi soledad comunicativa, estoy clamando por amor y no hay para mí.
En mis sueños de princesa pensé que me correspondía, amor, amor, amor... que me merecía el poder de los que saben que hay que hacer, mendigo tanto en esta instancia de mi vida infeliz que un "que te vaya bien" suena como las luces de un tesoro. Las palabras del otro, que me vea... de la forma que necesito que me vean. ¡Qué pretensión!
Pero el otro no quiere mirarme, ni verme, ni mucho menos escucharme.

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