viernes, 21 de mayo de 2010

Sobreviviendo...

Así vivo... con la nariz fuera del agua y la boca adentro...los ojos al ras de la línea del mar. Las olas me hunden una y otra vez y salgo a tomar una bocanada. Mi mar es de tristeza (por qué! por qué? de qué?), mi mar es denso y toda situación se transforma en una lucha desesperada por seguir existiendo... ni siquiera siendo. No soy, ya fui. Trato de tomar aire, de sobrellevarme con mis dificultades de comprensión. Me cuesta entender, ubicar las respuestas, contener el dolor. Escucho agresión...no puedo dejar de escuchar tonos de voz recriminatorios, comentarios que menoscaban, que anulan, que inhabilitan...
He muerto tantas veces, y he vuelto. Se murieron mis ideas, muchas convicciones, ilusiones demasiado rosa  llenas de rosas. El mundo construido y yo debiendo vencer todo aquello que no configura mis creencias, las certezas de princesa desterrada. Mi mundo en el que descubro a veces placeres sólo míos, jamás compartidos por nadie. Y no estoy sola, tampoco hundida. Pero mi voz no encuentra coros ni miradas, alguna mirada chiquita sí... no debo olvidarlo. Tengo una estrella cercana y no debo olvidarlo.
Al trabajar escucho "no vas a poder, no lo vas a lograr, no estás capacitada, no podés hacerlo vos"... y mi alma llora, porque es otra convicción la que me levanta cada mañana, es tanto el esfuerzo que debo hacer para reunir poder y energía, es tanto lo que debo focalizar, es demasiado inmenso el esfuerzo como para que ante cualquier consulta sencilla escucho el desprestigio de siempre.
¿Será un Karma? una actitud a cambiar? será un secreto que me retiene en la torre? Mi poder es infinito, siempre lo supe, pero no tiene muchos recursos... a mi poder le cuesta, está encerrado, no entiende, extraña frases, quedó sin valorar...

domingo, 9 de mayo de 2010

te encontré, allá lejos

Te busqué, quise verte, saber de vos... y te encontré muerto.
Te encontré solo y a oscuras; la oportunidad perdida para siempre de sostener aquella charla pendiente.

Muerto, lejos, frío. Con años de distancia, con miles de momentos no compartidos.

Entonces pude ver mi dolor, mi falta de respuestas, lo que no me di cuenta que pasó, que estabas cerca, que fuiste importante, que desapareciste al contestarte una larga carta de desencuentros, con el orgullo que tienen las princesas que desean amor por encima de cualquier obstáculo.

Desapareciste, te casaste, te fuiste al sur, tuviste hijos, te divorciaste, abandonaste el ejército (cuándo?), participaste en política y en educación, hiciste mucho dinero, te pusiste a cultivar tomates y pimientos en un campo correntino. Y te moriste una madrugada de invierno, sin despedirte de mí que no estaba en tí.

Te encontré, hecho esqueleto con los pulmones marchitos, sin la charla que estaba pendiente.
Pero aún están en mi historia tus ojos verdes, tu voz pausada, aquel primer beso.

Me costó aceptarlo, me dolió enterarme.