Entraron de afuera y fueron arrebatando lo que había... quedé vacía, inexistente.
Las personas que más he amado, y quienes más me amaron (así era?)... entraron y llevaron mijagas de mí misma. Renuncié a tanto! Al escuchar esas campanadas que hacía sonar mi esencia, fui cobarde, me dejé robar hasta la voz y hoy no me queda más que festejar estar sobreviviendo.
Mirarme y festejar algunas pequeñas ganas de seguir adelante.
Hay veces que no me veo y tampoco lo hacen los demás; hay veces que me pregunto: ¿cuándo fue que morí y no me di cuenta?
A ellos los quiero, son los que usurparon mi vida en mi cuerpo. A ellos los amo, por ellos fui generosa, por ellos existí alguna vez. Por ellos morí tantas veces. Por ellos estoy saqueada, vaciada, momificada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario